McGyver y la metodología
24/11/2007Intento releer los artículos buenos de vez en cuando. Me sirve como complemento vitamínico.
Hoy me he topado muy oportunamente con Proceso vs. Producto, de Alberto Knapp, un artículo excepcional del que destaco tres ideas:
- El foco al crear productos interactivos debe estar en un buen producto final, no en la ortodoxia metodológica
- Los buenos profesionales dominan la metodología y la saben hacer flexible para centrarse en el fin (el producto) y no en el medio (el proceso)
- Las grandes organizaciones son incapaces de generar productos interactivos brillantes porque tienen procesos demasiado férreos.
El post, que en su momento dio mucho que hablar, generó comentarios interesantísimos. Me quedo con este de Ariel:
Que me enseñen un sólo *gran* producto producido de acuerdo a los métodos de dinosaurio con corticoides que se crítican en el post!! Al menos un ejemplo donde a partir de un proceso formal dogmático seguido a rajatabla, se haya llegado a lograr un *muy buen* producto. Con uno me conformo.
El proceso es un factor higiénico, obviamente debe haber un proceso, al fin y al cabo se trata de un proyecto donde hay que tomar una serie finita de decisiones. Pero no puede primar por sobre el producto final, el proceso es un medio.
Esta idea me hace vacilar respecto a cómo enseñar diseño de interacción en el curso del Programa Vostok. Siento que es importante grabar a fuego la metodología, los entregables, los pasos y el orden. Pero sé que cuando estén frente a la realidad tendrán que saltarse algunos pasos, resolver otros en cinco minutos y hacer documentación de guerrilla. Especialmente si trabajan en diseño de producto.
En los últimos 5 años de mi carrera profesional he estado alternando consultoría con diseño de producto (La Coctelera, 11870.com, Feevy y ahora el lector de feeds). Grandes entregables para consultoría y cuaderno+fireworks para los productos. Dos formas de trabajar completamente distintas. Una es fría y calculada. La otra es rápida y emocional.
¿Qué debería enseñar a los alumnos? ¿El método formal o el método sucio-y-rápido? Mi corazón me dice que el que vale, el que sirve para CREAR COSAS QUE FUNCIONAN es el segundo, pero siento que hay que pasar por el primero, que no hay atajos.
Lo repito: NO HAY ATAJOS.
La metodología es imprescindible aunque no es el fin. Es como el entrenamiento, te da técnica, táctica y forma física. Luego, en mitad de la acción es tu intuición la que te guía y así eres rápido. Pero esa intuición se tiene que apoyar en algo sólido. Eso es la metodología.
Si pudiera daría las gracias a todos los clientes de consultoría que he tenido. Ellos han financiado mi entrenamiento con proyectos que a menudo no iban a ningún lado, pero que me han dado soltura. Sin ellos nada de nada.
Por eso en el curso intento combinar las dos cosas: enseñar método, por pasos, cada técnica de la forma adecuada, pero también ser pragmático en el proyecto de cada uno de los alumnos.
Y no sé por qué me viene a la cabeza MacGyver: él era capaz de derribar un edificio con un clip y seda dental. Esa es la acción que cuenta. Pero para llegar a eso el jóven Angus, el empollón que años atrás sacaba buenas notas en física en la universidad tuvo que hacer todos los expermimentos que venían en los libros.
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